DESCUBRE
A LOS PIONEROS
DE LA ARQUITECTURA
MODERNA ESPAÑOLA

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Claves

Para entender
la arquitectura
moderna española

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Un anonimato serio y digno, una presencia por conocimientos, nunca por tonterías, un tremendo ser útiles a los demás correspondiendo a los demás, el poder sentir la satisfacción de nuestra presencia útil”

Alejandro de la Sota

Vegaviana, Cáceres. José Luis Fernández del Amo. 1954. Fotografía Kindel.

Clave 1

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y COMPROMISO CON EL OFICIO DE ARQUITECTO

Clave 1

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y COMPROMISO CON EL OFICIO DE ARQUITECTO

Vegaviana, Cáceres. José Luis Fernández del Amo. 1954. Fotografía Kindel.
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Tras el fin de la Guerra Civil española en el año 1939, el país quedó dividido y sumido en una fuerte crisis. A las dificultades que supusieron reconstruir una nación casi desde cero, se sumaron la escasez de recursos económicos y el aislamiento cultural que se sufrió en aquella época.Con este panorama de posguerra, los arquitectos pioneros de la modernidad española iniciaron su labor profesional; modernidad que había surgido a finales de la década de 1920 y quedó paralizada durante el conflicto bélico.

A pesar de la carencia de medios, estos arquitectos hicieron uso de otras capacidades que no se enseñaban en la escuela: gracias a su entusiasmo, sentido de la responsabilidad y compromiso con el oficio, consiguieron dejar huella en la historia escribiendo uno de los capítulos más brillantes de la arquitectura española.

Esta generación de arquitectos asumió el liderazgo ético, estético y social en una coyuntura de crisis y escasez, y así lo reflejaron sus escritos, entrevistas y conferencias.

Residencia infantil. Alejandro de la Sota, José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún. Miraflores de la Sierra, Madrid, 1957.
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La claridad conceptual, la racionalidad técnica desde la economía de medios, la ecología basada en el respeto a la naturaleza y el sentido común, o la practicidad y la optimización funcional, fueron algunos de los valores que aportaron estas arquitecturas. Su discurso moderno, adaptado a la realidad colectiva y cultural de nuestro país, tuvo un denominador común: la arquitectura entendida como servicio útil y necesario para la sociedad.

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José Luis Fernández del Amo

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Alejandro de la Sota

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José Antonio Corrales

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Desde mis primeros años de profesión entendí que todo giraba en ese ‘estar bien’, entendía que tenía ganas de albergar a gente para ‘que estuviera bien'”

Alejandro de la Sota

Colegio mayor César Carlos. Alejandro de la Sota. Madrid, 1963
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Clave 2

CREACIÓN DE AMBIENTES PARA EL BIENESTAR DELAS PERSONAS

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CREACIÓN DE AMBIENTES PARA EL BIENESTAR DELAS PERSONAS

Casa Domínguez, Alejandro de la Sota. 'La Caeyra', Pontevedra, 1973
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Los arquitectos pioneros de la modernidad estaban convencidos de que la arquitectura, como contenedora de todas nuestras actividades, tiene una incidencia directa en el bienestar de las personas. No solo ha de servirnos de cobijo sino también debe mejorar nuestra vida.

“Para hacer arquitectura de verdad, para que una casa pasara a ser arquitectura, había que añadir algo más y lo que movía a ese cambio era una serie de conceptos muy sensitivos, porque ¿se está bien en los lugares donde vamos?”

Alejandro de la Sota

Para ellos, resultaba esencial crear ambientes donde el usuario se sintiese bien. Y a este objetivo final solo podía llegarse si, durante el proceso de pensamiento, se dominaban conceptos como la claridad del orden espacial, la escala humana, la luz, la interacción del usuario con la naturaleza o

las cualidades que podían generar los diferentes materiales. Los ambientes creados por la arquitectura debían ser cómodos y confortables; generar sensaciones de armonía, placidez o sosiego y, además, fomentar valores:

“La importancia de la arquitectura no es otra que la del ambiente que crea. Un ambiente es conformador de conductas”

Casa Durana. Francisco J. Sáenz de Oíza. Vitoria, 1959. Fotografía Ekain Jiménez y Rodrigo Almonacid.
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Francisco J. Sáenz de Oíza

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Alejandro de la Sota

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José Antonio Corrales

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Clave 3

INTEGRACIÓN CON EL LUGAR

Clave 3

INTEGRACIÓN CON EL LUGAR

Sus propuestas partían de una profunda comprensión del medio físico y humano en el que se iban a desarrollar. Escuchaban lo que el lugar tenía que contarles, sin dejar de ser contemporáneos.

¿Y cómo lo consiguen?

Casa-estudio del arquitecto. Julio Cano Lasso. La Florida, Madrid, 1958
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Tomaron como referente la arquitectura popular pues, a través de ella, de forma natural y directa, se resuelven unas necesidades para vivir mediante un uso eficiente de los recursos ambientales y materiales que ofrece el entorno. Además ofrece soluciones sencillas, pensadas desde el sentido común, la economía y la racionalidad constructiva.

Pero no trataban de imitar sus formas sino de asimilar y reinterpretar, en clave moderna, sus elementos y recursos esenciales de respuesta al clima, adaptados a las necesidades y los medios técnicos del momento. Para ello, trabajaban desde la abstracción y el empleo de nuevos materiales. Ello les permitió integrar la arquitectura en el paisaje y crear un vínculo con la memoria, haciendo partícipes a sus habitantes de la cultura y las costumbres del lugar.

Casa Guzmán. Alejandro de la Sota. Urbanización Santo Domingo, Algete, Madrid, 1972. Fotografía José Hevia
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Tenían la intención de integrar sus propuestas en el entorno natural para embellecerlo con naturalidad y discreción. Pero su visión del paisaje no era la de un elemento que se contempla desde la lejanía sino que debía constituir un espacio vital donde el habitante se encontrase en contacto íntimo y directo con la naturaleza.

El empleo de espacios intermedios donde el interior y el exterior se fusiona en un único elemento y la utilización de grandes carpinterías de vidrio les permitió introducir el paisaje en esta nueva arquitectura.

“Se habló de la arquitectura en el paisaje, y podría volverse la oración por pasiva, empezando nuevamente con el paisaje en la arquitectura... Poder salir de la propia casa y estar en medio de la naturaleza, formar uno mismo parte del paisaje”

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Luis Peña Ganchegui

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Julio Cano Lasso

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Francisco de Asís Cabrero

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Clave 4

LA ARQUITECTURA COMO OBRA INTEGRAL

Clave 4

LA ARQUITECTURA COMO OBRA INTEGRAL

Facultad de Ciencias Geológicas y Biológicas. Ignacio Álvarez Castelao. Oviedo, 1958. Fotografía Marta Alonso y Valentín Arrieta.
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Las referencias culturales de esta generación de arquitectos fueron muy amplias, contaban con un gran bagaje cultural y artístico y, en determinadas obras, se tomaban la libertad de pensar sus propuestas como un todo, entregando a sus clientes obras ricas cargadas de todo tipo de elementos singulares o trabajos en colaboración con otros artistas de la época.

(Imagen superior e inferior) Basílica de Aránzazu. Francisco J. Sáenz de Oíza y Luis Laorga con la colaboración de artistas como Jorge Oteiza, Néstor Basterretxea, Eduardo Chillida, Pascual de Lara, Lucio Muñoz y Xavier Álvarez de Eulate. Arántzazu, Guipúzcoa (1950-1969). Fotografía Hisao Suzuki (imagen inferior).
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Casa Varela. Alejandro de la Sota. Collado Villalba, Madrid, 1964. Fotografía José Hevia
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Entendieron sus creaciones como una obra completa,empezando por lo general y llegando a definir cada una de las partes que la componen.

Por eso mismo, en una gran cantidad de obras proyectadas durante este periodo, podemos comprobar cómo el pensamiento del arquitecto interviene en todas las escalas de la obra, incluyendo objetos, diseño de mobiliario, muebles u otros elementos integradores del espacio como parte inseparable de la obra.

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Joaquín Vaquero Palacios

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Ignacio Álvarez Castelao

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Francisco J. Sáenz de Oíza

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No creo en la arquitectura como exhibición de instrumentos técnicos, tubos, pilares, instalaciones. Por el contrario, éstos deben actuar con naturalidad, sin esfuerzos, ligeros, casi invisibles...”

Alejandro de la Sota

Estación de Servicio Los Enlaces. José de Yarza. Zaragoza, 1961
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Clave 5

HONESTIDAD CONSTRUCTIVA E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

Clave 5

HONESTIDAD CONSTRUCTIVA E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

Grupo escolar. José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún. Herrera del Pisuerga, Palencia,1958. Archivo Corrales.

Este grupo de arquitectos trataba de utilizar los mínimos recursos técnicos con los materiales disponibles más eficaces para dar respuesta a los fines que se proponían, de una manera precisa y sin concesiones a lo superfluo.

Una vez elegidos los materiales, su arquitectura se desarrollaba desde la propia lógica de la técnica constructiva empleada. Utilizaban los elementos constructivos con honestidad, naturalidad y sensibilidad.

Centro de Estudios Hidrográficos. Miguel Fisac. Madrid, 1960
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Sin dejar de lado la innovación. Los arquitectos se comprometían tanto con el resultado, que investigaron el potencial de los materiales y propusieron nuevas aplicaciones o mejoras técnicas. Trabajaron junto a ingenieros y profesionales técnicos, formando equipos multidisciplinares para propiciar juntos un desarrollo tecnológico absolutamente inimaginable unos años antes.

“Pensar es siempre un esfuerzo penoso, es mucho más cómodo creer simplemente lo que han desarrollado otros al pie de la letra, antes que investigar o ensayar por nuestra cuenta. Por el contrario, yo creo que para que realmente la ciencia se acerque al arte, hay que asumir que cualquier problema

obliga a la invención de una respuesta, que cualquier cuestión específica, analizada racional y rigurosamente, lleva a la necesidad de crear, de inventar, aunque sea saltándose leyes y normas”

Félix Candela.

“La belleza de la arquitectura está ligada a las leyes físicas que permiten hallar nuevas emociones, someter las piezas a comportamientos diferentes. Siempre pensé que no sentir la necesidad de una técnica a nuestro lado es no empezar bien. Si despersonalizamos nuestro papel y pensamos en la expresividad del nuevo material estamos en la buena línea”

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Nada es estético en la arquitectura y en nada si no tiene un sentido de expresión del interior, de dentro a fuera. Pueden negarse las formas, todas, si no son resultados”

Alejandro de la Sota

Croquis previo del gimnasio Maravillas. Alejandro de la Sota. Madrid, 1962
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Clave 6

LA FORMA EXTERIOR COMO EXPRESIÓN DEL ORDEN INTERNO

Clave 6

LA FORMA EXTERIOR COMO EXPRESIÓN DEL ORDEN INTERNO

La arquitectura pensada por los pioneros de la modernidad negaba la forma como una imagen exterior, era la idea construida que nacía como resultado de plantear una serie de problemas iniciales que se resolvían dando solución a necesidades concretas. Sus propuestas utilizaron la abstracción como herramienta para buscar la esencia, para materializar la idea en una construcción final.

Edificio para el Gobierno Civil de Tarragona. Alejandro de la Sota, Tarragona, 1957
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Esta sinceridad formal, o coherencia proyectual, cuyo resultado exterior es la expresión de un orden interno, convirtió sus obras en atemporales.

Gimnasio Maravillas. Alejandro de la Sota. Madrid, 1962
Gimnasio Maravillas. Alejandro de la Sota. Madrid, 1962
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Fray Coello de Portugal

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Alejandro de la Sota

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Francesc Mitjans

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Acerca del proyecto

Los arquitectos pioneros de la modernidad española estaban convencidos de que la arquitectura debía mejorar el bienestar de las personas. ¿Cuáles fueron las claves que hicieron de este periodo uno de los más brillantes de la arquitectura española?

Actividad subvencionada por:
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1930

La incipiente modernidad surgida en 1930 con el GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), quedó truncada con la guerra civil española.

Escuela de la Bauhaus, Walter Gropius, Dessau, 1932.

En el panorama internacional, los principales referentes de la Arquitectura Moderna fueron Frank Lloyd Wright, Le Corbusier, Walter Gropius y Mies van der Rohe.

La difusión en España de la arquitectura moderna internacional comenzó a finales de la década de los años veinte y principios de los años treinta. El Pabellón alemán de Mies van der Rohe, construido para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, nos muestra lo alejada que se encontraba la arquitectura monumental e historicista que se estaba desarrollando en España, bajo la dictadura de Primo de Rivera, respecto a la arquitectura de vanguardia.

Pabellón alemán para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, Mies van der Rohe.

Un año después, un grupo de arquitectos fundó el G.A.T.E.P.A.C. (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), como división española de los C.I.A.M. (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). Entre sus principales representantes se encontraron Josep Lluís Sert, Antonio Bonet, Josep Torres Clavé, Fernando García Mercadal y José Manuel Aizpurúa. A través de su publicación A. C. Documentos de Actividad Contemporánea, difundieron sus ideales modernos y la obra de los principales maestros europeos, como Le Corbusier, Mies van der Rohe, Gropius, Breuer o Neutra. De esta manera, se comenzó a introducir en nuestro país parte de las referencias construidas que estaban teniendo lugar en el resto del panorama internacional.

Club Náutico, J.M. Aizpurúa. San Sebastián, 1929. Archivo Universidad de Navarra
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Junto a ellos coexistieron otros arquitectos renovadores que desarrollaron una cierta 'arquitectura moderna' con un racionalismo expresionista. Entre ellos encontramos a Bergamín, Blanco Soler, Secundino Zuazo o L. Gutiérrez Soto.

Pabellón de España de la Exposición Internacional de París en 1937, Josep Lluis Sert.

Frontón Recoletos, Secundino Zuazo y Eduardo Torroja, Madrid, 1936.

En 1934 un grupo de arquitectos e ingenieros, entre los que destacaban José María Aguirre, Modesto López Otero y Eduardo Torroja, fundaron el hoy denominado Instituto Eduardo Torroja, dedicado a la investigación en el campo de la construcción, los materiales, la industrialización y la racionalidad técnica.

Pero en 1936 el comienzo de la Guerra Civil supuso una tremenda convulsión en todos los ámbitos, incluido el arquitectónico, que vio paralizada su incipiente modernidad. El G.A.T.E.P.A.C, vinculado al ideario republicano, quedó disuelto tras el exilio o muerte de muchos de sus componentes. Sus aportaciones sufrieron censura al ser consideradas opuestas a los ideales religiosos y nacionales defendidos por el franquismo, lo que condujo a su olvido.

1940

La generación de jóvenes arquitectos iniciaron su labor profesional en un contexto de penuria económica y de aislamiento cultural propiciado por la posguerra.

Edificio de viviendas, Francisco de Asís Cabrero, Madrid, 1947.
Fotografía Archivo Kindel.

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Al finalizar la Guerra Civil (1939) el país se encontraba totalmente dividido. Los arquitectos que permanecieron en España cambiaron el rumbo de su actividad hacia una arquitectura nacional, historicista y monumental, al servicio del nuevo régimen. El estilo imperialista que se estaba desarrollando en Alemania e Italia, completamente ajeno a las corrientes internacionales, sirvió de influencia en este periodo.

La generación de jóvenes arquitectos titulados en los años cuarenta, entre los que se encontraban Miguel Fisac, Josep María Sostres, José Antonio Coderch, Alejandro de la Sota, Rafael Aburto, Francisco de Asís Cabrero, José Luis Fernández del Amo o Francisco Javier Sáenz de Oíza, iniciaron su labor profesional en un contexto de penuria económica y de aislamiento cultural propiciado por la posguerra.

Misión Biológica. Alejandro de la Sota. Salcedo (Pontevedra), 1949.

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Durante estos años, el clima político del país, la formación academicista recibida y la escasez de medios les llevó a desarrollar una arquitectura de base historicista o tradicional. Su principal referente conceptual durante estos años fue la arquitectura popular con cualidades éticas, basadas en la honestidad técnica, la ausencia de elementos superfluos y la integración con el entorno, conceptos también presentes en la arquitectura moderna.

“...Teníamos en España muy poca información. Se nos había aislado totalmente y, entonces, estábamos haciendo cosas, pero no creíamos profundamente en ellas. Al no creer, se fue saliendo al paso, se fue haciendo lo mejor posible; era una arquitectura basada en la tradición, una arquitectura basada en lo popular, una arquitectura sacada de dentro”

Alejandro de la Sota

Algunos miembros de la generación de jóvenes arquitectos comenzaron a trabajar en la planificación de asentamientos rurales para el Instituto Nacional de Colonización, un organismo oficial creado en 1939 para la reactivación de la economía agraria, cuya actividad se extendió hasta los años setenta, con realizaciones de gran calidad, que fueron reflejando la propia evolución de la arquitectura de nuestro país.

Poblado de colonización. Alejandro de la Sota, Entrerríos, Badajoz, 1953.
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Poblado colonización. José Luis Fernández del Amo. Belvis del Jarama, Madrid, 1952. Fotografía Kindel.
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Hacia finales de la década de los cuarenta, coincidiendo con el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945), surgieron las primeras comunicaciones con el exterior. Los jóvenes arquitectos tuvieron acceso a revistas extranjeras que llegaban a nuestro país con obras de arquitectos como Mies van der Rohe o Frank Lloyd Wright.

De este modo, asimilaron los valores modernos de una manera individual, intuitiva y autodidacta, aprendiendo de todo lo nuevo que no conocían y, por otra parte, desarrollaron una postura crítica frente a la arquitectura historicista que se estaba realizando en España.

Casa de la cascada, Frank Lloyd Wright, Pensilvania, 1937.

“Cada uno trabajábamos de una manera muy individual y cada uno entendía las influencias exteriores, que eran como salpicaduras, a su manera. En cada viaje uno volvía transformado, con cada nuevo libro, igual, pero siempre se hacían las cosas con una aportación propia y personal”

De esta forma, los principios de la modernidad centroeuropea de entreguerras de los maestros de la Bauhaus y de Le Corbusier, basados en la racionalidad, la universalidad, el compromiso social, la funcionalidad o la abstracción formal, se asimilaron enriquecidos con nuevos matices como la atención al lugar y a la tradición local, o la relación orgánica entre forma y estructura, propias del organicismo americano de F. Ll. Wright o del empirismo nórdico de Alvar Aalto, de acuerdo con las nuevas reinterpretaciones de la modernidad que se estaban produciendo en los diferentes países occidentales.

En 1949 José Antonio Coderch inauguró el resurgir de una arquitectura verdaderamente moderna en España con su edificio de viviendas en la Barceloneta, a la que dio continuidad con la Casa Ugalde, realizada dos años después.

Casa Ugalde, José Antonio Coderech. Caldes d'Estrac, Barcelona, 1951. Fotografía Fernando Amat
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A partir de entonces aparecieron las primeras propuestas en las que se podía observar un cierto compromiso entre la arquitectura académica monumental y la modernidad, con la influencia de diversas arquitecturas extranjeras: nórdicas, alemanas e italianas que operaban en esa línea. Tal es el caso del complejo para I Feria del Campo de Madrid (1951) de Francisco de Asís Cabrero y Jaime Ruiz, del proyecto ganador del concurso (1950) para la Basílica de Aránzazu, en Guipúzcoa, realizado por Javier Saénz de Oíza y Luis Laorga, o de la propuesta vencedora en el concurso para la Delegación Nacional de Sindicatos (1952) en el Paseo del Prado de Madrid, obra de Rafael Aburto y Francisco de Asís Cabrero.

Edificio de Sindicatos. Rafael Aburto y Francisco de Asís Cabrero, Madrid 1952. Archivo Familia Cabrero.
1950

El despertar de la arquitectura moderna española. Se comienzan a abandonar los historicismos a favor de un arquitectura moderna para dar respuesta a las nuevas demandas sociales empleando los avances técnicos del momento.

Poblado de absorción Fuencarral B, Alejandro de la Sota, Madrid, 1955.

A partir de los años cincuenta, cuando el ambiente político y cultural redujo su hostilidad, los arquitectos de la nueva generación comenzaron a expresar su propia poética, de manera individual, debido a la actitud introspectiva que habían desarrollado durante el período de aislamiento de la postguerra. En sus obras, los principios modernos evolucionaron y se adaptaron de maneras muy diversas para dar respuesta a la realidad social y cultural de nuestro país.

Poblado dirigido de Caño Roto, Vázquez de Castro e Iñiguez de Ozoño, Madrid, 1958. Fotografía Kindel.

Durante estos años se planteó la reconstrucción de los barrios destruidos durante el conflicto bélico. En ese momento, las grandes ciudades, debido al crecimiento demográfico y el éxodo rural, se encontraban ante un grave problema real de alojamiento. Algunos jóvenes arquitectos, comprometidos con esta situación social, abrieron foros de debate en torno a la vivienda y su idoneidad tipológica y constructiva. Se convocaron asambleas y concursos en donde resurgieron los postulados modernos y los modelos de reconstrucción derivados de las Guerras Mundiales. Las nuevas demandas sociales debían ser resueltas haciendo uso de los avances técnicos del momento. Los barrios obreros construidos en la periferia de Madrid para resolver la falta de alojamiento, como los poblados dirigidos o los de absorción, muestran ya la plena asimilación de estos valores.

En 1957, algunos de los jóvenes arquitectos, realizan su primer viaje colectivo a Berlín para visitar los innovadores edificios residenciales de la 'Interbau', construidos por arquitectos de vanguardia como Walter Gropius, Alvar Aalto, Oscar Niemeyer, Arne Jacobsen o Heinz Hossdorf, así como la obra berlinesa de Mies van der Rohe y de Le Corbusier. La experiencia marca profundamente al grupo de arquitectos, pues les permite constatar, de primera mano, la idoneidad de las premisas arquitectónicas de los maestros modernos que tratarán de poner en práctica a su regreso a nuestro país.

“Mi primer encuentro con la arquitectura realizada por los genios: Le Corbusier, Walter Gropius, Alvar Aalto, fue en Berlín, cuando hicimos un viaje un grupo de arquitectos españoles a la inauguración del Hansaviertel, en 1957”

Alejandro de la Sota

Ese mismo año, los proyectos premiados en los concursos para diversas Delegaciones de Hacienda y, sobre todo, la propuesta ganadora del Concurso para el Edificio del Gobierno Civil de Tarragona, realizada por Alejandro de la Sota, reflejan, por su configuración decididamente moderna y por su carácter oficial, la modernización de la arquitectura española.

Edificio para el Gobierno Civil de Tarragona. Alejandro de la Sota. Tarragona, 1957.

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Un año después, el proyecto seleccionado para el Pabellón de España en la Feria de Bruselas, de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, supone la plena asunción la arquitectura moderna como el estilo oficial del estado ante la comunidad internacional.

Pabellón de España en la Exposición Internacional de Bruselas, Corrales y Molezún, 1958. Archivo COAM
Colegio Mayor Aquinas, García de Paredes y Rafael de la Hoz, Madrid, 1956. Archivo García de Paredes
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Edificio Seida. Francesc Mitjans. Barcelona, 1955-62. Fotografía M.Pia Fontana, Miguel Mayorga y Alba Arboix-Alió.
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A lo largo de la década, algunos de los principales protagonistas de la 'Modernidad española', como José Antonio Coderch, Jorge de Oteiza, Ramón Vázquez Molezún, José María García de Paredes, César Ortiz Echagüe, Manuel Barbero, Rafael de la Joya o Fisac, recibieron los primeros premios internacionales que reconocieron su calidad arquitectónica.

Además, los arquitectos más relevantes del momento como Neutra, Wright, Le Corbusier, Aalto, Gio Ponti o Sartoris Visitaron nuestro país impartiendo charlas y conferencias que sirvieron de gran estímulo a la nueva generación de arquitectos para continuar con el desarrollo de la modernidad, reinterpretándola y asimilándola desde el respeto hacia los valores paisajísticos y culturales del país.

Comedores Seat, Premio Internacional Reynolds, César Ortiz Echagüe, Manuel Barbero, Rafael de la Joya, Barcelona, 1957. Fotografía Pando.
1960

Durante los años sesenta se consolida la arquitectura moderna en España legándonos un gran repertorio de obras de calidad arquitectónica indiscutible.

Fábrica Monki, Alas y Casariego, Madrid, 1962. Archivo SH FCOAM

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Durante los años sesenta, coincidiendo con los años de recuperación económica y de industrialización del país, la modernidad continuó teniendo un gran auge en España, legándonos un gran repertorio de obras de indiscutible calidad arquitectónica que siguen siendo referentes fundamentales en la arquitectura actual.

Gimnasio Maravillas, Alejandro de la Sota. Madrid, 1962.

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Castanera House, Antoni Bonet Castellana. Calella de Palafrugell, Baix Empordà, Girona, 1964. Plans redrawn by JF Ródenas and M Ferrer.
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Iglesia de Canillas. Luis Cubillo. Madrid, 1961. Archivo Familia Cubillo.
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A medida que se amplían las relaciones con el exterior, la modernidad española se va nutriendo de nuevos referentes extranjeros como las de la generación de arquitectos italianos liderados por Ernesto N. Rogers, que promueven la consideración de los valores y de las preexistencias históricas para lograr la integración de la arquitectura moderna en los cascos antiguos; o las del Team X, que centran su atención en el entorno urbano y en el papel esencial de la arquitectura como conformadora del espacio público colectivo.

Laboratorios Jorba. Miguel Fisac. Madrid, 1965. Archivo Fundación Fisac.

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En un contexto de gran optimismo, algunos arquitectos desarrollaron una línea de trabajo orgánica, de gran libertad formal, que tomó como referencia la obra de F. Lloyd Wright, de Alvar Aalto, de Eero Saarinen, de Jörn Utzon o la etapa más madura del propio Le Corbusier y legó algunas obras emblemáticas de la arquitectura moderna española.

Edificio de Torres Blancas. Francisco Javier Saénz de Oíza. Madrid 1962-68.

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Edificio Girasol. José Antonio Coderch. Madrid, 1966.

Otros arquitectos como Alejandro de la Sota, Rafael Leoz o Cabrero, permanecieron fieles a los principios modernos para resolver de manera eficaz las diferentes necesidades desde la racionalidad, la abstracción, la esencialidad y el uso sincero y preciso de las tecnologías constructivas disponibles en cada momento.

Casa Cabrero. Francisco de Asís Cabrero. Madrid, 1961. Fotografía R. Pemjean, C. Martínez Arroyo y E. Delgado
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1970

Últimas obras de una brillante generación, que forman parte del patrimonio de nuestra arquitectura.

Casa Domínguez. Alejandro de la Sota. La Caeyra, Pontevedra, 1973-76.

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A principios de los años setenta, el movimiento moderno se encontraba sumido en un gran dilema a nivel internacional, lo que se tradujo en una crisis de valores y en una gran diversificación de posturas. En España, las brillantes aportaciones de la generación de arquitectos surgida en la posguerra lograron poner al día, en tan solo veinte años, la producción arquitectónica de nuestro país. Y, lo más importante, sirvieron de guía para iluminar el camino de muchos arquitectos de las generaciones posteriores, que habían encontrado en estos maestros los sólidos cimientos sobre los que se asentaría la arquitectura española actual.

Edificio del Banco de Bilbao. Francisco Javier Saénz de Oíza, Madrid, 1971-79.
Hotel Las Salinas. Fernando Higueras. Lanzarote, 1973-77. Fotografía Luis Suárez Mansilla.
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Edificio Castelar. Rafael de la Hoz Arderius. Madrid, 1975
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SXXI

Maestros del siglo XX, inspiradores de la arquitectura del siglo XXI

Los arquitectos pioneros de la modernidad española asumieron, con pasión y entusiasmo, el liderazgo ético, estético y social en un momento de crisis y escasez. Pese a trabajar en una época con carencia de medios, su gran entusiasmo, sentido de la responsabilidad social, compromiso con el oficio de arquitecto y espíritu innovador, les llevó a escribir uno de los capítulos más brillantes de la arquitectura española del siglo XX. Sus escritos, entrevistas y conferencias reflejan diversas formas coherentes de ser, pensar y estar en la arquitectura. En definitiva, diferentes interpretaciones del discurso moderno, pero todas ellas con un denominador común: la arquitectura entendida como un servicio útil a la sociedad.

El resultado queda sintetizado en un conjunto de obras maestras, no tanto por su valor de autoría, sino por los conocimientos y valores que transmiten. La búsqueda del rigor y la racionalidad técnica desde la

economía de medios, el esfuerzo por el acercamiento de la arquitectura a otras disciplinas técnicas, la atención a todas las escalas (desde la integración de los edificios en su entorno hasta el mobiliario y los detalles, para crear una obra de arte integral), la ecología basada en el respeto a la naturaleza y el sentido común, o la optimización funcional, son algunos de los valores más destacables en la arquitectura de esta época.

Este período fructífero nos ha dejado un inmenso legado arquitectónico que debemos mantener vivo, con magníficas obras que siguen sirviendo de gran estímulo a las generaciones actuales de arquitectos. En el contexto de crisis en el que nos encontramos, tanto económica como social, sanitaria y también arquitectónica, es oportuno revisar su pensamiento y vigencia con el objetivo de reflexionar acerca de cuáles deben ser hoy los fundamentos de proyecto o el papel del arquitecto y de la arquitectura en nuestra sociedad. En palabras de Lluís Comerón, presidente del CSCAE:

“Los grandes arquitectos de la arquitectura moderna española tenían un compromiso con la calidad, con la excelencia, con la sociedad, con las personas […] un compromiso con la emoción, con el rigor cultural y con la industria, un compromiso global con la mejor manera de construir y mejorar nuestro entorno […] lo mejor que tenemos para afrontar nuestro futuro. Ahora estamos en una época de cambio, en ese cambio tenemos una gran oportunidad en la arquitectura. Como señalaba Bezos, fundador de Amazon: Tan importante es saber lo que está cambiando como saber lo que va a permanecer como relevante en los próximos años”

Se trata, en definitiva, de mirar atrás para tomar impulso hacia delante.

Acerca del proyecto

Los arquitectos pioneros de la modernidad española estaban convencidos de que la arquitectura debía mejorar el bienestar de las personas. ¿Cuáles fueron las claves que hicieron de este periodo uno de los más brillantes de la arquitectura española?

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